jueves, 8 de noviembre de 2007

Valencia - Corfú

El periplo a Corfú empieza bastante antes de subirme al avión. Allá por mayo, se me metió en la cabeza que tenía que mandar un artículo a un congreso que vi anunciado, porque iban a presentar ponencias invitadas dos eminencias del cálculo numérico. C. Boor, importante figura en la aproximación de funciones, y autor de uno de los libros con los que yo estudié en primero; y W. C. Gear, padre de unos cuántos métodos numéricos que espero usar en mi tesis. Así que, sin pensar demasiado en la logística, convencí a mi costilla y colega pofesioná, y nos pusimos manos a la obra. Entonces no sabía que se iba a convertir en una carrera de obstáculos.

A finales de julio nos confirmaron que nos habían aceptado el artículo. Miramos las fechas del cogreso (vale, sí, debería haberlo mirado antes) y... primer problema: la misma semana tenemos que dar unos cursos aquí, en Valencia. De entrada, quedaba descartada la posibilidad de ir los dos, y además debia buscar a alguien que diera los cursos por mi.

Pero lo peor fue cuando empecé a buscar billete de avión. Imposible llegar a la isla en esas fechas. Corfú es una isla pequeña, destino turístico de multitud gambas británicas y alemanas, pero con pocos vuelos fuera de esos países, y para colmo, el primer día del congreso había elecciones presidenciales en Grecia. Las opciones eran pocas, con combinaciones que me obligaban a pasar tres o cuatro días dando tumbos por los aeropuertos de media Europa. Y encima con precios por encima de los 2000€.

Después de pasarme tooodo el mes de agosto buscando vuelo, la última semana, miro en la página de Aegean y me encuentro con ¡¡UNA plaza!!
- ¡Mía! -pienso.
¡Ja! ¡Y una mierda! Relleno todo el formulario, tarjeta de crédito y todo, aprieto el botón...
...
..
.

¡¡Esto no va!!


Después de más de un cuarto de hora con el navegador frito, me sale un mensaje avisando de que no quedaban plazas en el avión ¡Y faltaban dos días para poder confirmar el hotel del congreso! Al final, me tocó comprar un billete en clase preferente, que pillé de chiripa y gracias a una cancelación. Por fin, el viaje el 15 de septiembre, con salida de Valencia a las 8 de la mañana, y llegada a Corfú a las 8 de la tarde hora española, con escala de más de dos horas en Madrid y Atenas.


¿El viaje? Se podría resumir en:
Madrugón - Espera en Manises - Vuelo a Madrid - Muérte de asco en Barajas - Rompe zapato en Barajas - Compra zapatos en Barajas - ¡Joder, que caras las tiendas de Barajas! - Rómpete el cuello intentando dormir en el avión - Muérete de asco en Atenas - Vuelo a Corfú - Busca taxi, y reza para que no te estafen.

Diez minutos y 25€ euros después, llegué al hotel, con ganas de pocas cosas. Así que cené y me subí a la habitación a ver (en griego y contra Grecia) el partido de semifinales del Eurobasquet. Menos mal que ése lo ganamos.

(Más fotos aquí.)

2 comentarios:

silencio dijo...

Buff...preciosas las fotos de Corfu.. y ahora como me pongo yo a trabajar aqui en Chicago donde sopla el viento del norte y apenas rozamos los cero grados centigrados...

Por cierto, muchas gracias por tus visitas y comentarios al blog de RUIDO.

Este mes he estado un poco parado pero espero retomar la actividad del blog en breve.

El Sastre de Ulm dijo...

Hola Silencio. Gracias por tus comentarios.

Es lo que tiene el Mediterráneo! Aunque ya empieza a enfriarse el tema, pero nada que se pueda comparar con el frío que debéis de estar pasando ya por allí.